martes, 21 de junio de 2011

¡QUÉ BARBARIDAD…..YA NO SE PUEDE VER TELEVISIÓN!

¿Cuántas veces escuchamos esta queja? A mí, me pasa casi a diario cuando por citar un ejemplo, tomo un taxi, o estoy en la cola del súper, o por comprar en un puesto de diarios.  La protesta viene acompañada de lo mal que está la juventud, lo caro que está todo, etc. ¡Y todo por culpa de la televisión! Y, sí, un poco responsable es la mal llamada “caja boba”, pero me parece que  se equivocan de culpable!

Para intentar reflexionar juntos sobre este tema de acusación que sobrevuela en el inconsciente colectivo, es fundamental citar a los especialistas, y, a través de ellos, llegar a una conclusión.  Opté en esta ocasión por seleccionar algunos párrafos  del análisis que hace sobre la tevé, un experto en Medios, el colombiano Omar Rincón[1]. Pertenecen a  una entrevista y nota de opinión titulada “La Televerdad” (para la revista  Trampas de la Comunicación y la Cultura- Suplemento de la Carrera de Periodismo de la UNLP- Universidad Nacional de la Plata), que expresa: ”La televisión interviene los mundos de la vida desde la lógica del entretenimiento, al proponer goces, afectos, historias para encantar el tedio de una sociedad llena de racionalidades productivas…”
Más adelante, Rincón propone cuatro ejes para comprender la televisión: 1) El entretenimiento, 2) Contar historias,  3) Industria Cultural y 4) Contenidos. Todos estos ítems los desarrolla maravillosamente, pero por una cuestión de espacio y especificidad respecto de nuestro tema de hoy, intentaré transcribir el que se refiere a la Industria Cultural (o sea el 3°), que dice: “La televisión se legitimó, como una industria de  producción en serie y masiva, esto significa que su responsabilidad es ser un buen negocio, generar empleo y proveer de divisas a una sociedad; también implica que se debe  diseñar en función de generar audiencias masivas para aumentar su productividad industrial.  NO SE PUEDE PENSAR LA TELEVISIÓN SIN SU LÓGICA DE MERCADO, su ser industrial y su interés de ganancia; el negocio está en SU MODO DE INTERPRETAR LA SOCIEDAD.”

En otra parte de la nota-ensayo mencionada más arriba, Rincón asegura: ”El entretenimiento como lógica de interpelación social, tiene muy claramente definida su comunicabilidad, sabe a quién le habla y conoce como hablarle a esa sociedad de la masa ascendente, arribista, urbana, de los tiempos de exceso de consumo….”
Quizás podríamos decir que la tele es responsable por reproducir sin cuestionarse -ni siquiera en los contenidos- lo que el mercado le impone mostrar  para seducir a la teleaudiencia y de esa manera intentar subsistir ante tanta competencia. El mundo actual, tan globalizadamente desigual, intenta (y muchas veces lo logra), cambiar nuestros hábitos o gustos. A  veces por el sólo hecho de no quedar afuera, seguimos la loca carrera del consumo sin sentido.
La televisión actual,  a diferencia de aquella de sus inicios por los años 60’s, le fue otorgando el poder al televidente, aunque usted no lo crea.  En su afán de vender,  los empresarios fabricantes de televisores, fueron sofisticando sus productos, entre ellos elaboraron un aparatito que sólo puede manejar usted, desde su casa, cómodamente instalado.  Usted y sólo usted, decide con el control remoto y el zapping, el destino de lo que le muestra la pantalla televisiva.  Si quiere, deja ó cambia de canal y si se hace realmente imposible de mirar, con un simple movimiento de su dedo pulgar, lo apaga.  El poder de elección lo tiene usted. 

Alicia Campos


[1] Investigador y profesor de Comunicación y Televisión de la Universidad Javeriana de Colombia.  Crítico de tevé y periodista.

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