martes, 21 de febrero de 2012

¿QUÉ LES PASA A ALGUNOS HOMBRES?

Sin el mínimo ánimo de entrar en la odiosa polémica de machistas versus feministas, o de generalizar, la pregunta apunta directamente a flagelos sociales que con sólo observar estadísticas, lideran los que se denominan, del género masculino. Al mencionarlos (y no porque sea mujer), eriza la piel.

Casi a diario vemos, oímos o leemos con horror, desde los medios de comunicación electrónicos, casos de: muerte violenta de mujeres o niños, en un 95 por ciento, provocadas por parejas, maridos o padres. Con los más salvajes y alienables métodos (quemadas o apuñaladas) que cuesta creer que los autores, alguna vez hayan sido del género humano. 

Otro hecho aberrante: la pedofilia. Hombres que gozan y se excitan viendo fotos y videos, ó, abusando de niños o niñas!  Podemos sumar a estas inmundicias sociales, los que se desesperan en busca de un travesti. Y no por el travesti en sí, por qué  el travesti es una víctima de estos sujetos. No ejercerían su función, si no hubiera demanda de clientes masculinos.

Otra degeneración humana: la trata de personas.  Regenteada obviamente por hombres.  Las mujeres que son cómplices en este “negocio”, han sido primero raptadas, golpeadas, amenazadas y adiestradas para pertenecer a estas organizaciones mafiosas, y se integran, como forma de supervivencia. Sus valores han sido trastocados, su terror es tal que hasta naturalizan como normal que se secuestren mujeres para convertirlas en mercancía, como lo fueron ellas.

Las cuatro situaciones perversas mencionadas más arriba, son sólo algunos de los incalificables ejemplos de bajezas, protagonizado por hombres. Desgraciadamente hay más. Menciono otro?, los padres que obligan a sus hijas a tener relaciones sexuales con ellos. Uno más? Algunos que se hacen llamar “representantes de modelos” y las ofrecen a algún poderoso a cambio de un favor sexual, cosificándolas.

No tiene sentido, que algunos me refuten, diciendo que estas “prácticas” existen desde los comienzos de la humanidad, o que hay mujeres que también son violentas o asesinas, porqué la reflexión que me surge, va para otro lado. El contexto histórico es otro y el porcentaje de mujeres involucradas en estos repugnantes actos, es mínimo.  Se trata de buscar,(sin entrar en justificaciones psicológicas), la sin razón de que porqué algunos varones han caído tan bajo.  Se supone que en los tiempos que vivimos, el hombre (como especie), busca superarse, escalar en su condición de ser, con todos los elementos a su disposición.  Entonces, por qué algunos representantes masculinos hacen todo lo posible para destruirse y destruir al resto de la sociedad?  O será que la sociedad es la que crea estos monstruos?

ALICIA  CAMPOS

viernes, 27 de enero de 2012

15 años después, las mafias siguen en la Costa…

Hoy se conmemora un año más, del horrendo crimen del fotógrafo José Luis Cabezas. En aquel enero de 1997, y en una cava a la altura de Pinamar (a metros de la Ruta 11), apareció su auto calcinado, con él adentro. Su cuerpo casi carbonizado, presentaba además, dos disparos en la cabeza y estaba maniatado. 

A medida que escribo, no dejo de estremecerme, como lo hice cuando se difundió la noticia, como lo hago cada vez que paso por ese lugar donde lo ejecutaron cobardemente y como  hoy, durante su homenaje en Mar de Ajó.

Una mezcla de sentimientos asoman. Tristeza, por su injusta muerte y bronca, mucha bronca porqué  los autores de semejante atrocidad, no están presos, salvo algún que otro “4 de copas”.
Los que acostumbramos a visitar el Partido de la Costa frecuentemente, y desde hace muchos años, notamos con perplejidad, en lo que se ha convertido.  Un lugar que fue el paraíso de la tranquilidad, de la seguridad (hasta no hace tanto tiempo, se dormía con la puerta abierta) y del merecido descanso familiar, se transformó en el sitio preferido de todo tipo de mafias: prostitución, robos, drogas, y delincuencia de todo tipo.
Las casitas bajas que construyeron nuestros abuelos inmigrantes, con tanto esfuerzo, y que como característica, tenían ventanas con postigos sólo de madera y jardines floridos dentro de cercas bajitas, mutaron a propiedades con rejas de más de dos metros, medianeras con hileras de vidrios en punta, iluminación permanente y alarma.  Los vecinos que mantenemos con vida estos balnearios cada vez más devaluados, tenemos que vivir encerrados y si tomamos coraje para  ir a la playa, debemos tomar una serie de recaudos, para que, durante nuestra corta ausencia, no nos desvalijen.

Lo más triste es que empeora año a año por que se “huele” la atmósfera de impunidad que hay, una red de complicidad delictiva que sinceramente no se puede concretar tan descaradamente sin la protección de ciertos personajes nefastos: algunos policías, algunos Intendentes, algunos poderosos. No generalizo, sé que hay dirigentes políticos con buenas intenciones pero la sola idea de enfrentar tamaña organización mafiosa, los paraliza, como les sucede a muchos comerciantes y vecinos locales, cuyo miedo les impide denunciar, mucho menos en las comisarías…por razones obvias.
El crimen de José Luis Cabezas, sacó a la luz el accionar de estos bandidos. Por cumplir con su trabajo, lo mataron. Su “delito” fue, sacar una foto, atreverse a mostrar la cara de un “poderoso”. 

La muerte de Cabezas, también dejó al descubierto el nivel de protección con la que cuentan estos delincuentes… salvo dos o tres “perejiles”, ningún “pez gordo” quedó preso.

ALICIA CAMPOS

lunes, 16 de enero de 2012

VILLA GESELL…..Paraíso de los chorros!!!!

Hacía muchos años que no visitaba el balneario gesellino.  La oportunidad la tuve el primer día de este 2012, con motivo de llevar a mi hijo, que con cuatro amigos más, habían alquilado un departamento, para veranear ahí. Todo un año de preparativos para divertirse en ese lugar: dinero ahorrado, compra de ropa nueva “de marca”, planes que se hicieron a lo largo de 2011, para aprovechar y garantizar unas buenas vacaciones, donde además de todo el despliegue de guardarropa, no podía faltar, (llevar también), toda la tecnología necesaria: notebooks, celulares, etc.
Gesell es famoso porque es el lugar preferido de los jóvenes, digamos “sub 18”, en adelante. Una edad que todavía los encasilla en la categoría social de “vulnerables”.  Los adolescentes son una fuente inagotable de energía. Ellos la descargan en playas y boliches bailables, compartiendo las salidas con amigos, con risas y gritos de alegría, que a diferencia de nosotros los adultos, no se esfuerzan en disimular.  Todo lo contrario, les encanta demostrar lo contentos que están y la verdad, nos contagian.
En la mente de estos muchachos, no está la posibilidad de que alguna basura, los dañe, porque no tienen maldad y no piensan en eso, no porque no tomen precauciones, todos los días desde el mundo adulto, les mostramos lo enferma que está la sociedad en la que por desgracia, vivimos.  Sus cabecitas está ocupadas en tratar de divertirse y pasarla bien, como corresponde a su edad.
Como mencionaba más arriba, este primero de enero, dejé a mi hijo y a sus amigos, locos de contentos, felices con el departamento alquilado, que (no dije nada), a mí, me pareció una verdadera pocilga e inseguro. Eran tantas las  valijas y bolsos por tan poco tiempo, tantas las recomendaciones que le di, días antes, que pensé, sonriendo, que mis temores eran exagerados.
Quién, de ellos iba a imaginar que al segundo día de estar en Gesell, y cuando volvían de bailar a las 6 de la mañana, sus vacaciones se terminaban? Ninguno por cierto..  Las ventanas que cerraron al irse, estaban ABIERTAS.  Muy asustados y corriendo, llegaron a la puerta del departamento, que estaba CERRADA y SIN FORZAR.  Al entrar, comprobaron estupefactos, que estaba COMPLETAMENTE VACÍO.  Se habían llevado TODO. Todas sus pertenencias habían desaparecido. Las malditas pirañas, que entraron a robar, no les dejaron ni los cepillos de dientes.  Eso sí, (y algo muy curioso), del departamento, no tocaron nada. Es decir, microondas, TV, etc. eso no lo robaron…curioso no? Acto seguido, y confieso que eso me llenó de odio, se sentaron en el pasto a llorar desconsoladamente. Eso me dolió…ni media lágrima valen esos despreciables e inadaptados.  Algo que alivió y mucho el desamparo que sintieron, fue la contención que recibieron de la mamá y una amiga de los chicos, que vacaciona por la zona. Los acompañó en todo momento, alojándolos en su casa, alimentándolos y amparándolos.  Mi eterna gratitud hacia ellas!
Todo esto que narré más arriba, es sólo uno de las decenas de casos vergonzosos que padecen los jóvenes (también familias enteras), que veranean en ese balneario.  Es tal el grado de desprotección que se sufre! Empezando por los propietarios de esos “lujosos” departamentos, que como se ven venir los reclamos de las víctimas, por las vacaciones truncas, se hacen negar cobardemente, cuando uno los llama por teléfono.  Siguiendo (en la cadena de sospechas), con los encargados de los edificios, del que,( en este caso), no tengo pruebas, pero quedó muy mal parado, muy señalado….y por último, la policía….que no está a la altura o que está en esta red de corrupción costera, donde nadie de los mencionados parece inocente.  Dicen que la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer…opino lo mismo.  De qué sirve tanto Operativo Policial en las rutas, si los “chorros” se les ríen en la cara y saltando esos “controles”, logran ingresar a los lugares de veraneo? O será que estos ladrones de poca monta, son locales? Los medios de comunicación difunden la inseguridad en la Costa Argentina, lógicamente por cada noticia de un robo, se cometen diez.  Es más que evidente, que a NADIE, le interesa, “destapar” la olla y si no me creen, los invito a buscar en internet el prontuario del Fiscal a cargo….que Dios nos cuide, porqué les aseguro que es al único al que podemos recurrir.
ALICIA CAMPOS

lunes, 26 de diciembre de 2011

SOCORRO….MALTRATADOR/A PSICOLÓGICO A LA VISTA !

A lo largo de nuestra existencia, las personas extremadamente sensibles (cómo yo) – vale aclarar que escribo a veces en primera persona, no por egocentrismo, sino como para usarme de  “conejillo de Indias”, en  determinadas experiencias de vida-. Decía, que los que contamos con una sensibilidad a “flor de piel”, somos más proclives a detectar estos personajes: Los maltratadores/as, llamados también, mentales.

Sin distinción sexual, ni de clase social, el maltrato, como forma de violencia, puede ser ejercido tanto por hombres, como por mujeres, en forma física o psicológica.  El torturador mental, es, a mi entender, el “manotazo de ahogado”, al que recurren ciertos personajes retorcidos, de nuestra sociedad, en la búsqueda de retener el poder de su discurso.  En general, se trata de sujetos, de una enorme incapacidad para ser aceptados por el resto, por un auto boicot –que ellos/ellas mismos generan-, con una carga emotiva muy pesada, y un gigante complejo de inferioridad, que viene con el combo incluido, de una baja autoestima.

Ahora bien, desde que nacemos, podemos ya ser víctimas de estos individuos.  Los podemos padecer en nuestra propia familia. Le siguen, algunos/as maestras,  novios, amigos, hijos, empleadores, etc. y así sucesivamente, de acuerdo con nuestra interacción social, en el tiempo. Es una situación injusta y despareja. El niño o la niña, puede llegar a toparse con estos torturadores, y por su condición de vulnerabilidad, no saber defenderse, y por lo tanto, el daño causado es peor, y casi siempre, deja secuelas en nuestra personalidad.  Pero a medida que crecemos, si bien la situación continúa injusta, ya no es tan despareja, porque aprendemos a detectarlos/as. Y además, desarrollar mecanismos que nos permitan, ignorarlos, enfrentarlos o soportarlos.
Hay que aclarar, que estos sujetos no son invención del mundo moderno.  Nacieron ya con la Historia.  En los tiempos actuales, por suerte, no sólo son fácilmente reconocibles, sino que además, se encuentran “devaluados”.  Vivimos en tiempos complejos, donde esta contemporaneidad (ya tratada en la nota anterior), nos lleva a plantearnos que queremos, cerca o lejos de nuestras vidas.  Que personas nos producen toxicidad o placer.

Al toparnos con un maltratador psicológico, lo primero que sentimos es rechazo, porque en ellos/ellas, vemos las miserias humanas en las que no nos queremos reflejar. La meta del ser social, es la búsqueda del reconocimiento de la otredad.  Vivimos para que el otro nos reconozca.  Tenemos necesidad de ser amados, comprendidos, escuchados.  Nadie está por encima, ni por debajo nuestro.  El estado de bienestar y armonía que queremos alcanzar y mantener para nuestra salud mental o física, no incluye a  maltratadores o torturadoras mentales.  Así que mi humilde sugerencia, es: si tiene la mala suerte de conocer a alguno, huya.  No le sirve para nada.

ALICIA CAMPOS

jueves, 8 de diciembre de 2011

Qué vida complicada..!!

Y no es para menos. Muchas veces me pregunté, por qué tiene que ser así. La respuesta la obtuve de la Filosofía contemporánea. Una de las ciencias “más humanas” que he conocido. Es la que se ocupa de lo que le pasa al hombre/mujer de hoy. Cuáles son sus deseos, qué es lo que quiere, hacia donde quiere ir, etc.

La sociedad occidental, está transitando una época difícil. Vivimos atravesados por dos ejes de pensamiento: por un lado la Modernidad que heredamos, en donde la categoría de progreso y proyecto, siguen vigentes, y donde según nos dijeron, debemos dejar el pasado atrás y “untarnos” de todo lo nuevo.  Frases como “lo pasado pisado”, etc. todavía están vigentes, así como el deseo irrefrenable del consumo y la acumulación material, como paradigmas de la felicidad.  Un pensamiento moderno, que todavía hoy sigue vigente.  Quizás, no con la fuerza de antes, porque no es menor declamar el desencanto que nos provocó esa Modernidad.  No todos  podemos vivir de la misma manera. Las oportunidades, se dan para algunos y no para otros, injustamente, o mejor dicho, la universalidad que propone falsamente el modelo, no es tal.  Para que algunas personas vivan “bien”, tiene que haber otras que vivan mal.

El otro eje: el Pos-moderno, nos hace pensar que es posible vivir, recurriendo al pasado, tomar de él lo que queramos, elaborar una crítica, reflexionar sobre lo que nos hace sentir mejor. Esto, es lo que la Filosofía actual nos señala como contemporaneidad. Y este es el momento difícil, esta contemporaneidad, este movernos entre los dos ejes. Para mí, es una experiencia maravillosa, y lo noto por ejemplo en la práctica social cotidiana. Ya no nos conformamos con acatar, lo que nos es dado, sino que está en nosotros, decidir que queremos para nuestras vidas.  Si hay un modelo económico hegemónico, que nos sigue indicando (lo observamos, por ejemplo, desde los medios de comunicación tecnológicos), que es lo bueno, bello, o ético, o normal. Está en cada uno de nosotros/nosotras, decidir, si es tan así. Podemos reproducirlo, ignorarlo, continuarlo, o seguir nuestra convicción, de que si queremos transformar esta realidad construida, desde los grupos económicos poderosos, podemos hacerlo. Tomemos conciencia. Reflexionemos sobre nuestras vidas, se puede.

ALICIA CAMPOS

domingo, 27 de noviembre de 2011

Y quiero proponer un brindis……

Dijo, ayer, poniéndose de pié, uno de mis ex compañeros de colegio, levantando su copa, (gesto que todos imitamos), cuando estábamos celebrando, el encuentro anual de nuestra promoción  escolar.

No suelo concurrir asiduamente a este tipo de eventos.  Aparezco cada tanto. La mayoría de mis ex-compas, sí, lo hacen todos los años, como un ritual.  Quizás porque  la mayoría pertenece a esa comunidad del sur del conurbano, y continuó, mandando a sus hijos a la misma escuela, o por una cuestión nostálgica de seguir juntos, o como para evocar una etapa donde fueron felices.
A mí, en lo personal, como no me sucedió nada de eso, no le daba la importancia que realmente este año, me di cuenta que tiene.
La etapa escolar, no es igual para todos. Va ligada, a la historia familiar de cada uno.  Por diversas circunstancias, en mi caso no significó, salvo algunos acontecimientos, una época a la que recuerde con felicidad.  Por el contrario, fue una larga sucesión de “tragos amargos” que tuve que superar.  A esto se le sumó, la situación descontrolada del país, que trajo la inestabilidad laboral en la familia, un período prolongado de dificultades económicas, que provocaron grandes angustias, sobre todo, cuando uno/a concurre a un colegio privado prestigioso y debe hacer frente a los enormes gastos que  conlleva y que se hacen asfixiantes en épocas de “vacas flacas”, como diría mi mamá.
Como  “frutilla del postre”, la compleja adolescencia.  Qué período difícil…de ahí, el término adolecer.  Atravesar esa parte de nuestras vidas, donde se convive  con  inseguridades,  complejos,  amores,  rechazos, etc. y la crueldad de ciertos sádicos compañeros, que para sentirse mejor, hostigan a otros pares…y de vez en cuando, te recuerdan que sos pobre, gordo,  “anteojudo”, etc. En fin,  monstruitos de un cuentito de terror.

Por suerte, todo se supera. A medida que crecemos, nos vamos dando cuenta de que le hemos dado demasiada “prensa” a ese estado de vulnerabilidad. Y vamos teniendo, con los años, recuerdos más cercanos a lo risueño. 
Creo, que por anteponer todo lo expresado más arriba, me venía perdiendo  compartir la verdadera esencia de este tipo de encuentros.  Y este año, lo comprendí. Cuando Daniel propuso un brindis por estar juntos, por el Nuevo Año, y por quién ya no está – Norberto, un querido compañero de la primaria-  descubrí que el objetivo es ese, celebrar habernos conocido,  eso es lo más importante. Lo pasado, pisado….

ALICIA CAMPOS

sábado, 5 de noviembre de 2011

LA CONFITERÍA DEL MOLINO RESISTE…A PESAR DE TODO!

Cuando paso por la esquina porteña de Rivadavia y Callao, (justo enfrente del Congreso Nacional), no puedo evitar detenerme y  observar,- con una mezcla de sentimientos-, de arriba hacia abajo (y viceversa), una antigua y, lo que fue, una lujosa  construcción. Allí  yacen orgullosas, las ruinas de la histórica Confitería “Del Molino”. Busco quizás, tratar de comprender que vericueto burocrático, impide devolverle a este magnífico edificio, su dignidad.

Construida  en 1917, durante la “Belle Epóque”, soportó de todo.  Años de esplendor; un incendio (1930); robos; años de inoperancia administrativa, abandono y  finalmente, una sentencia a muerte, su cierre por quiebra, en 1997.  Curiosamente en ese año, es declarada “Monumento Histórico Nacional”.  Parece un chiste. Así y todo, todavía espera pacientemente que alguien se decida a traerla a la vida.

Del Molino siempre significó mucho para mí.  Ahí aprendió su oficio de pastelero, mi abuelo Angelito,- creador de exquisitas medias lunas o cañoncitos con dulce de leche-anécdota que me contaba, desde mi niñez, repetidísimas veces, y yo no me cansaba de escuchar, admirada.  Somos muchos, los nietos y nietas de inmigrantes, que sentimos orgullo por  esos abuelos, trabajadores, fuertes y valientes, que no dudaron en venir a América, viajando en ocasiones en forma muy precaria, en busca de mejores oportunidades, huyendo del hambre y las guerras despiadadas, solos, dejando en Europa la familia primaria, a veces, sin volver a verlos nunca más.

Tengo la esperanza,  como muchos habitantes de la Ciudad, de que alguien, con tan sólo un poco de sentido común, se ocupe, como se debe, de la Confitería “Del Molino”. Ojalá, podamos apreciar sus vitraux, su orfebrería, sus cinco pisos, sus tres subsuelos, sus herrajes artesanales, y las aspas del molino en movimiento, como antaño, y no sólo por fotos de época.  Exijo, su inmediata reconstrucción.  Es una deuda moral que tengo con mi abuelo para que él, esté donde esté, se sienta feliz.

ALICIA CAMPOS